La CONVER, ha
organizado, en el Área Metropolitana, desde el pasado año, una
serie de actividades por zonas para los religiosos y religiosas
con el fin de relacionarnos más y todo lo que eso conlleva. La
Comunidad de la Casa San Enrique pertenece a la Sur-Este, que
comprende: Baruta, La Trinidad, Las Minas de Baruta, El Hatillo,
LaTahona, Cumbres de Curumo, Terrazas del Club Hípico Y
Macaracuay.
Este año, el día de la Vida Consagrada, se quiso celebrar de
manera especial. Los Delegados de cada Zona, reunidos, pensaron
y nos informaron. Primero realizar una reunión por lugares de
ubicación para conocernos más y segundo, conmemorar la semana de
la Vida Religiosa desde el 29 de enero hasta el 2 de febrero, de
tal forma que durante ese tiempo se realizaran algunas
actividades y dicho “encuentro” como preparación al gran día y
así fue. Los delegados nos dieron a conocer el Cronograma, el
trabajo a realizar y la metodología. Cerraría todo con una
Celebración Eucarística general.
Al grupo
nuestro le tocó el día 30 de enero, lunes, y se realizó en
nuestra casa. Con bastante anticipación, comenzaron a llegar de
uno y otro lugar, se les mostró las distintas dependencias hasta
que fue la hora. A todos les gustaba la edificación. A las tres
y media, como estaba planificado, comenzó la reunión con un rato
de oración sobre la lectura evangélica de la elección de los
Apóstoles por Jesús y un canto bonito que ayudó a la
interiorización. Nos juntamos 42 religios@s, algunos por primera
vez y no nos conocíamos; por tal causa se realizó una rápida
dinámica de conocimiento. Siguió la participación de cada
Congregación resaltando su carisma y el trabajo realizado en su
Comunidad de acuerdo a la Encuesta. Pudimos constatar la riqueza
de todos, la diversidad, la pluralidad y el trabajo positivo
para dar a conocer a Jesús. De aquí surgió la idea del símbolo
para la Celebración de la Misa de la V.C. en la Iglesia de San
Juan Bosco: “que cada Congregación lleve una flor y allí formar
un ramo bien bonito con la unión de todas las flores” Y así se
hizo al final, antes de la bendición del sacerdote, al pie del
altar.

Acto
seguido tuvimos la Eucaristía, preciosa, caldeada con las
palabras del P. Rafael Vitoria (Eudista) que nos animó a vivir
nuestra consagración con más radicalidad y con verdadera pasión
por Dios y la Humanidad. Ayudó también a la solemnidad los
muchachos formandos de la misma Congregación que con la
Dirección del P.Martín Solano amenizaron la Misa con sus
preciosos cantos.
Finalizamos la tarde, ya de noche, con una merienda variadísima
ya que todos los grupos llegaron con algo para compartir. Fue
un rato de expansión buenísimo, reímos, cantamos, celebramos las
ocurrencias de algunos y regresamos a nuestras Comunidades
contando lo sucedido.
Natividad Muñoz
s.t.j.