"La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación
interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una
peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del
desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia
la alegría intensa de la Pascua. Incluso en el «valle oscuro»
del que habla el salmista (Sal 23,4), mientras el tentador nos
mueve a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras
propias fuerzas, Dios nos guarda y nos sostiene. Efectivamente,
hoy el Señor escucha también el grito de las multitudes
hambrientas de alegría, de paz y de amor."