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EXHORTACION PASTORAL
VIVIR EN LA ESPERANZA
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Los arzobispos y obispos
reunidos en la XXXIV Asamblea Extraordinaria Plenaria para
celebrar la clausura del Concilio Plenario de Venezuela,
sentimos la necesidad de reafirmar nuestra vocación de
constructores del Reino de Dios, pues somos gente de esperanza.
Basados en ella, volvemos a llamar la atención sobre algunos
elementos presentes hoy en nuestra sociedad, que hemos de
iluminar con la luz del Señor Jesús y que, a la vez, nos deben
animar a un mayor compromiso, en solidaridad y fraternidad, para
continuar edificando el Reino de Dios.
El Evangelio de la Vida
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Estamos llamados a
anunciar el Evangelio de la Vida, el mayor regalo que nos ha
dado Dios. Desde esta perspectiva, reafirmamos la centralidad de
la persona humana y su dignidad inalienable. De aquí nace el
derecho fundamental a la vida, fuente de todos los otros
derechos humanos.
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Lamentablemente no
faltan aquellos que promueven una anti-cultura de la muerte,
fruto del egoísmo y de un relativismo moral que desprecian el
sentido de la vida y su dignidad. Expresiones de ello son el
aborto, los asesinatos, el secuestro, el sicariato, la
extorsión, las situaciones de violencia en las cárceles. Un
ejemplo deplorable de este clima de inseguridad y de irrespeto a
la vida es la reciente masacre de La Paragua en el Edo. Bolívar,
que debe ser debidamente aclarada a fin de que se establezcan
las responsabilidades y se evite la impunidad.
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Hay grupos delictivos de
diverso signo que están haciendo de la violencia, el sicariato y
los secuestros su modo de vida. De igual manera, crece la
presencia del narcotráfico que, con su comercio de muerte, está
destruyendo las mentes y las vidas de tantos hombres y mujeres
de nuestra sociedad. Desafortunadamente, también los medios de
comunicación audiovisual se han olvidado, en muchos casos, de su
compromiso integral con la sociedad y continúan transmitiendo
programas con bajo contenido moral, violencia y pornografía.
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La defensa de la vida es
responsabilidad de todos. Las autoridades tienen el ineludible
deber de velar por la seguridad de los ciudadanos. Pero es
también un asunto en el que los diversos factores de la sociedad
han de participar. En la medida en que se defienda y proclame la
dignidad de la vida humana, en esa misma medida se estará
construyendo una sociedad donde los valores morales hagan
resplandecer la importancia de la persona.
Educación para la
dignidad
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Sin olvidar que la
familia, santuario de la vida, es la primera escuela donde se
aprende a respetar su dignidad, es la educación el ámbito en el
que toda sociedad encuentra los medios necesarios para reforzar
la centralidad de la persona humana, y, con sus diversas
modalidades y etapas, elevar su dignidad.
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Durante la Asamblea de
la CEV de julio de 2.006 enviamos una exhortación en la que nos
referimos, entre otros temas, a la problemática relativa a la
educación, motivados por la elaboración, dentro de la Asamblea
Nacional, de un nuevo proyecto de Ley Orgánica de Educación
(PLOE). En esa misma oportunidad juzgamos conveniente dirigirnos
al Presidente de la República por medio de una carta privada en
la que hemos expresado nuestra preocupación sobre algunos
aspectos del mismo tema. En especial expresamos nuestras
inquietudes con relación a la orientación de la educación, a los
agentes educativos y a la enseñanza religiosa en las escuelas.
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En los últimos meses se
han producido numerosas intervenciones de diferentes voceros del
Gobierno en las que han declarado su decisión de imprimirle al
sistema educativo una orientación ideológica al servicio de una
parcialidad política determinada.
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“En nuestras contactos
pastorales con gente muy diversa y de diferentes preferencias
políticas, comprobamos la convicción generalizada de que en la
educación se juega el futuro del país, y también de que no puede
ser impuesta ninguna orientación sin tomar en cuenta el parecer
y los intereses de todos los sectores del mismo” (Carta al
Presidente).
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Según la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela, “la educación es un
servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las
corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el
potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su
personalidad en una sociedad democrática…” (CRBV 102). La
Constitución descarta una educación ideologizada e ideologizante
y “plantea una educación abierta, en
base a un pluralismo educativo, que responda
a la esencia de todo el proceso educativo,
que consiste en suscitar el crecimiento integral de la persona,
de sus cualidades y valores para actuar con libertad. La
educación no debe estar al servicio de un proyecto partidista,
fuere el que fuere, ni ser instrumento de adoctrinamiento
político. Está al servicio primario del ser humano y debe
respetar todas las corrientes de pensamiento que no entren en
contradicción con los preceptos constitucionales” (Carta al
Presidente).
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Nuestro gran reto es el
logro de “una educación de calidad para todos. El
fortalecimiento de la formación en valores, en la solidaridad y
responsabilidad ciudadana y para la capacidad productiva, hoy
más necesarios que nunca, conducirá a cada venezolano a una vida
orientada por la ética y a la superación de la pobreza. No
olvidemos que formar al ciudadano del mañana en valores éticos y
principios morales pasa por la religión, como lo afirmó el
Libertador: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”; y
“la moral sin la religión carece de fundamento” (ib.).
Las elecciones de
diciembre
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El próximo 3 de diciembre los venezolanos
tendremos la oportunidad singular de elegir un presidente para
el próximo período constitucional. Este acto electoral se
presenta como un momento particular para reafirmar nuestra
vocación democrática que garantice la participación de todos en
la construcción de una sociedad pluralista, donde la justicia,
la libertad, la paz, la reconciliación, el diálogo, la
tolerancia y la defensa de la vida se hagan sentir sin
exclusiones ni condicionamientos.
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Es importante que todos
participen en las elecciones con su voto, que debe ser libre,
secreto y en conciencia. Como lo hemos señalado en anteriores
ocasiones, el Consejo Nacional Electoral debe promover cuanto
facilite la participación de todos los ciudadanos, así como
garantizar la transparencia del proceso electoral, de acuerdo a
lo establecido por las leyes y las recomendaciones de los
diversos sectores e instituciones de la sociedad civil, a fin de
que los resultados puedan ser aceptados sin ninguna duda por
todos.

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La campaña electoral
debe ser de altura, en un ambiente de respeto y tolerancia. Los
candidatos deben plantear soluciones viables a los problemas de
la gente, mediante propuestas realistas alejadas de toda
demagogia. Sólo así se podrá fortalecer la inclinación por la
democracia que caracteriza a los venezolanos, que no quieren un
sistema totalitario o excluyente. Las elecciones significan una
opción por una democracia que acoge a todos y favorece el
diálogo en la pluralidad, que resuelve conflictos y busca
soluciones a los problemas con el concurso de todos, que se
reconocen, aunque piensen diversamente, como conciudadanos y no
como enemigos.
Animados en la esperanza
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Animados en la esperanza
que nos viene del Señor, todos podemos brindar una seria
contribución para llenar nuestra patria de los principios del
Evangelio. El Concilio Plenario de Venezuela, cuya clausura
estamos celebrando, nos da la oportunidad de contagiar la fuerza
renovadora del Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida. Con su
gracia podremos anunciar y defender el Evangelio de la Vida y
consolidar el compromiso para construir en Venezuela una
sociedad que transparente los valores del reino de Dios. Que
María de Coromoto, Madre y Discípula de Jesús, nos acompañe con
su maternal protección.
Caracas, 6 de octubre de
2006.
Firman los Arzobispos y
Obispos de Venezuela
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