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Noviembre - Diciembre 2005 |
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Una nueva oportunidad. Estas quieren ser mis palabras al inicio de este Boletín, porque estamos cerrando un trienio y estrenando uno nuevo para seguir estrechando lazos de fraternidad. Pienso que la vida religiosa está viviendo momentos muy puntuales, unos de gozo y otros de esperanza. De alguna manera, el Señor nos está dejando sentir nuestra fragilidad en medio de una serie de dificultades que vamos viviendo día a día, pero creo que nos vamos fortaleciendo porque es el Espíritu el que va animando y suscitando en cada una de nosotras deseos de vivir con pasión nuestra entrega en comunión, en medio de dificultades y retos.
Nuestra Asamblea ha sido una experiencia de gozo y de ilusiones, nos ha ido animando a continuar siendo artífices de vida y hemos apostado por querer serlo en ambiente de alegría desde lo que somos y tenemos. Desde la Asamblea, estoy sintiendo fuerza y empuje que me invita a no tener miedo, también les invito a Ustedes a crecer en valentía, porque nuestra entrega nunca ha tenido condiciones, siempre ha sido generosa y con guáramo.
Los dos iconos que nos van acompañando desde el inicio del año capitular, la Samaritana y el Buen Samaritano, son invitación permanente a seguir el camino de Jesús y en este lugar nos tenemos que encontrar. Venezuela hoy más que nunca, nos habla de compromiso, entrega, de estar al lado de … y, ¿qué ha sido toda la experiencia capitular sino una confrontación permanente de seguir a ese Jesús cuyo rostro está reflejado, más fuerte que nunca, en los hombres y mujeres que transitan al lado de nosotras en la Venezuela de hoy?.
La Asamblea ha sido rica en vida y esperanza, hemos orado, discernido y reflexionado y cuando miraba en la sala de la Castellana, el sentimiento que me inundaba era: ¡qué fuerza tan grande tenemos hoy en la provincia!, no es para lamentarnos sino para agradecer al Dios de la vida que el Carisma Ossoniano, tiene fuerza hoy aquí, en Venezuela.
Y finalmente aprovecho esta ocasión, para agradecerles el entusiasmo y empeño que pusieron en la transmisión del Capítulo General, que podamos compartir juntas los compromisos contraídos con la ilusión y la fuerza de empuje que hemos interiorizado el documento capitular. Que podamos afirmar que: “Constatamos con gozo el dinamismo que suscitó en toda la Compañía el proceso de elaboración de las Constituciones. Las acogimos como Proyecto de Vida que nos ilumina y nos lanza a dar una respuesta evangélica desde nuestro Carisma al mundo de hoy, y reconocimos en ellas la fuerza del Espíritu que hace nuevas todas las cosas”.
Que María de Coromoto vaya haciendo fuerza en cada una de nosotras ese compromiso de caminar en comunión, para que podamos ser verdaderos “profetas”, siendo testigos del Señor con verdadera pasión.
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